19 agosto 2020

Una tarde lluviosa

Un haz de luz ilumina el patio donde me encuentro platicando. Aun aplico lo que me enseño mi mamá hace muchos años y cuento los segundos que pasan desde el destello hasta escuchar el ruido del trueno.

Uno… dos… tres… cuatro… BROOOMMM!

Ese ruido majestuoso, potente e intimidante que por una fracción de segundo opaca a cualquier otro sonido que se pueda escuchar. Al tiempo que se escucha el trueno, una mancha negra y blanca cruza el patio. Parece que al gato no le gustó tanto el ruido, y corrió quien sabe para dónde.

Nos movemos del patio (no nos vaya a agarrar el agua) y nos ponemos a cubierto a seguir con la plática. En minutos, llega una corriente de aire fría y poco a poco llega el petricor, aroma tan caracteristico que vaticina a la lluvia.

Mi abuela tan precavida como toda su vida ha sido, coloca tambos para que se llene con la lluvia. Es un regalo –dice ella- y se debe aprovechar. Ya que están puestos los tambos (vaya usted a saber de donde salieron tantos) la lluvia comienza y un nuevo ruido llena el lugar. Es el agua que choca contra todo al caer y produce una melodía perfecta para aquellos que gustan escuchar.

Pasan los minutos y la lluvia se vuelve más intensa. Al estar acostumbrados al clima cálido, una bajada de temperatura se disfruta sobremanera. Es momento de refugiarse un poco más. Al entrar al cuarto me encuentro con el gato nuevamente, pues seguro se le ocurrió la misma idea y buscó un espacio seco para lamerse los coquitos.

Entre el ruido de la lluvia y el ensimismamiento con el gato, no alcanzo a distinguir quien dijo algo sobre un atole caliente. Con el clima asi, ¡no sería mala idea!, sin embargo antes de aventurarme a la cocina a ver lo del atole, es mejor terminar con esta entrada. Con la lluvia tiende a irse la luz en la colonia y no sea que me vaya a quedar a medias.

Que deliciosos son los días de lluvia, ¿no? Hay que ser agradecidos si tenemos un techo para refugiarnos, una familia para compartir, un gato para acariciar y un atolito caliente para tomar.

 

24 julio 2020

Sigue al conejo negro


El otro día mientras aproveche una salida del hogar para hacer varios trámites, me dispuse a buscar un avión a escala (si, los colecciono). Tocaba el turno de un modelo F-14 edición Vandi One (Black Bunny para los cuates)

Legué al puesto de revistas donde usualmente lo compro y para mi suerte al señor ya se le habían agotado. Me dispuse a hacer otros asuntos y después pasar a otro puesto de revistas a probar suerte.

“No joven, ya se lo llevaron” fue la respuesta del voceador. Llegando a este punto ya comenzaba a preocuparme pues aparentemente era un modelo solicitado y corría el riesgo de no encontrarlo.

En un intento de dar con el avión a como diera lugar, me aventuré a ir mas al centro de la ciudad, donde hay un puesto de revistas usualmente muy surtido. Llegue y ¡oh sorpresa! Ya no tenían ese modelo. Sin embargo el señor en un movimiento de ventas muy profesional me dijo: “si me espera, ahoritita [sic] se lo consigo”

Durante no más de cinco minutos, el señor estuvo haciendo muchas llamadas y yo esperé pacientemente. Pasado ese tiempo llego una joven muy agitada (su hija, supe después) con el solicitado modelo. Tras una revisión exhaustiva superficialmente, pague por él.

Entre la plática salió que el señor estaba muy al tanto de la colección y que sus clientes le pedían de dos o más modelos. Y aquel que me llevé, estaba apartado pero él se encargaría de resarcirlo. 

Ser coleccionista no es un pasatiempo económico, pero sí muy entretenido. Desde intentar conseguir los modelos, abrirlos (algunos) y exhibirlos para admirarlos. Todo el proceso se vuelve adictivo y cuando menos te lo esperas pasas de “solo quiero uno” a decir “¿cuando sale el siguiente modelo?

¿Ustedes coleccionan algo? Let me know!

18 julio 2020

Work, work, work!

El otro día casi por casualidad, escuche el siguiente comentario:

"quien como tú que estás en tu casa y no'mas te conectas a dar la clase"

Mi atención se fijó en el comentario y mi mente comenzó a divagar. Ante la actual situación, personal de medicina, intendencia o cuyas labores sean indispensables para que la vida siga su curso han tenido que salir y enfrentar este mundo que parece sacado de película post apocalíptica. El resto de los mortales nos hemos quedado en casa en un intento de detener (disminuir) los contagios.

Es verdad que mi labor docente puede ser llevada a cabo desde casa, quizá no en la misma manera pero claro, hay que adaptarse. Sin embargo eso no implica que no haya trabajo por hacer. Hay tanto material por adaptar, planear nuevas actividades, establecer espacios adecuados para las video llamadas, etc. ¡claro que hay trabajo!

Quizá el comentario no llevaba mala intención (siento que no) pero me provoco curiosidad el saber un punto de vista externo. ¿Será que asi nos percibe la mayoría? Who knows? Cuando gusten nos echamos una platicada virtual y dialogamos sobre estos puntos de vista; mientras tanto, a seguir preparando clase…
PD. por si quieren ahondar en el tema. click here!

 

29 junio 2020

Back to... ¿normality?


El otro día mientras veía noticias en Facebook, salto una publicación que anunciaba el regreso a actividades el día 1 de Julio (en el estado de Guerrero). Se habla de un regreso paulatino por supuesto con el fin de hacer una reactivación de la economía local.

Por más bonita que suene la idea, en realidad puede traer otro tipo de consecuencias. Si es cierto que en muchos aspectos es necesario que ya se pueda trabajar y volver a ciertas actividades, cabe recordar que el virus sigue latente y aun no se tiene cura. Es de cuidado sembrar la idea de “ya acabo la pandemia” pues se pueden relajar las medidas básicas de higiene que hasta el momento se han adoptado.

Si tú lector, tienes que salir a trabajar y eres parte de la fuerza laboral que mueve la economía, te insto a que no bajes la guardia ni dejes de cuidarte a ti y a todos mediante las acciones básicas como uso de cubre bocas, lavado de manos y distanciamiento social.

Esta entrada podrá sonar a comercial gubernamental, sin embargo en esta situación todos estamos conectados directa o indirectamente. 

¡Cuidate!

19 junio 2020

Tienes 10 en el examen


El otro día, me encontraba revisando exámenes que los alumnos hicieron a través de Google Forms. La practicidad de la aplicación permite que el examen “se califique solo” y me ahorra tiempo. En eso me dije ¡ah que bonito es hacer exámenes en línea!


Sin embargo a la hora de calificar sucedió algo interesante; todas las calificaciones rondaban por encima del ocho (sobre diez) había errores mínimos y el vocabulario empleado por los alumnos  era algo que jamás habían mostrado en clase. Intenté pensar que por fin se habían puesto las pilas y estaban estudiando al doble (triple) para obtener dichos resultados.


¡ja ja ja!


Esta entrada es para ti alumno, que durante tus evaluaciones prefieres copiar, para ti que tienes tu grupo de WhatsApp abierto para compartir respuestas, para ti que te consideras “chingón” por hacer todo esto. No eres más que la mediocridad cultural representada en un (supuesto) alumno universitario.

Mira que hay que carecer de visión para pasar los primeros niveles de una materia seriada a través de engaños. ¿Qué pasara el siguiente nivel? Llegará el momento de aplicar los conocimientos básicos que (¡oh sorpresa!) no tienes.


Ok seamos prácticos y hagamos un análisis, ¿es que acaso nunca has copiado en un examen? Se preguntaran algunos. Quizá como muchas cosas en la vida, somos producto de nuestras experiencias, es posible si, vivir la experiencia de hacer trampa y copiar en algún examen, pero de eso a tener el cinismo de  hacerlo en todos los demás, o incluso hacer mofa de eso en redes sociales ya cae en lo absurdo.


Sé que hoy a tus 19 o 20 años aun no tienes la madurez de valorar tus conocimientos por encima de un calificación (podemos hablar del sistema educativo en otra entrada) pero créeme que llegara el momento en el que lo necesites. Y espero tu habilidad de copiar te pueda salvar en ese momento, espero también que tus acciones no afecten a otras personas si llega el momento de ejercer tu profesión.


¡Ah! y solo para finalizar, felicidades alumno, tienes 10 en el examen.